Socios con nuestros propios recursos

por ANIEL BARBE

«Estas mujeres los ayudaban con sus propios recursos»
(Lucas 8: 3, NVI, traducción del inglés).

Qué tan relevante es el debate sobre asociarse en la misión de Dios? El Dios de la Biblia es omnipotente, y se declara a sí mismo como el dueño de todo (Salmo 24: 1, 2). Sin embargo, según Lucas 8: 1-3, Jesús se asoció con los doce discípulos y fue sostenido por algunas mujeres.

Apoyando la expansión en la misión

Lucas 8: 1-3 sirve como una introducción a una sección importante del ministerio terrenal de Jesús: su última gira en Galilea. Esta sección termina con Lucas 9: 51: «Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén» (RV95). Esta fase de su ministerio fue particularmente rica en enseñanza, demostración de poder y expansión en la misión.

Durante su último viaje a Galilea, Jesús usó parábolas para aclarar sus instrucciones. Sus enseñanzas sobre «quién es el mayor» y las advertencias contra el sectarismo vienen de esa época. Él habló claramente acerca de su muerte y resurrección. Otra experiencia cumbre fue la transfiguración, que permitió vislumbrar su venida en gloria. Este viaje fue definitivamente la plataforma desde la cual resonaron las buenas nuevas.

Durante este recorrido, Jesús controló los elementos de la naturaleza calmando una tormenta y caminando sobre el agua. Demostró su poder sobre la muerte al resucitar a la hija de Jairo, y su poder curativo al liberar a la mujer que tenía flujo de sangre. Una multitud de cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños —que probablemente comieron más que los hombres— fueron alimentados hasta que se saciaron. Jesús se mostró a sí mismo como el compasivo y el Todopoderoso.

También hubo un avance significativo en la misión cuando Jesús visitó las regiones gentiles fuera de las fronteras de Israel, como Tiro, Sidón, Betsaida y Decápolis. Fue hacia el norte, hasta Cesárea de Filipo. Fuera de Tiro, repitió el milagro de la multiplicación de los panes al alimentar a cuatro mil hombres, presentándose como el Pan de Vida para todas las naciones. Él fue la referencia del concepto de una misión universal.

Ciertamente fue un período excepcional en el ministerio terrenal de Jesús. ¿Quién proporcionó los recursos necesarios? «Estas mujeres los ayudaban con sus propios recursos» (Lucas 8: 3, NVI, traducción del inglés). Ayudaron a Jesús y a su equipo misionero. El Dios todopoderoso dependía de los humanos, de un puñado de mujeres, para el cumplimiento de su misión. Esta es una paradoja impresionante.

Hoy día la misión de Dios para el planeta tierra ha entrado en su fase final. Es hora de avanzar e ir más rápido. ¿Tenemos la logística necesaria para apoyar esta expansión? Elena G. de White comparte sobre la estrategia de Dios: «Ha colocado en manos de sus siervos los recursos necesarios para promover su obra en las misiones nacionales y extranjeras» (Consejos sobre mayordomía cristiana, cap. 9, p. 51). Los recursos están disponibles; ¿es posible que aún no hayan sido liberados?

Las contribuciones de las mujeres

Al hablar de la contribución de estas mujeres, Lucas emplea dos palabras clave: «ayudaban» y «propios recursos» (Lucas 8: 3, NVI). La palabra griega diekonoun, traducida como «ayudaban», se refiere tanto al servicio prestado como al patrocinio financiero. El contexto puede permitir ambos significados. Un predicador itinerante con doce discípulos definitivamente tenía algunas necesidades prácticas: lavar y remendar la ropa, preparar la comida, etc. También es cierto que Jesús dejó su taller de carpintería, y sus seguidores

CUANDO SE INVIERTE EN UNA ESPIRITUALIDAD CRECIENTE, EL RESULTADO SERÁ UN CRECIMIENTO EN LA GENEROSIDAD.

 abandonaron sus botes y el puesto de recaudador de impuestos, por lo tanto, necesitaban sostén financiero para sobrevivir. No debemos minimizar el valor del apoyo material y financiero. Estas cosas mundanas son esenciales para que las buenas nuevas avancen; son las ruedas de la misión.

¿Qué tipos de uparchonton, traducido como «recursos propios», fueron empleados por estas mujeres? Ellas proporcionaban servicios a la vez simples y complejos, de acuerdo a sus habilidades. Los «recursos propios» también se refieren a medios financieros. Podría referirse a dinero menudo, ahorros, posesiones o activos fijos de cierto valor. Es muy probable que estas mujeres vendieran algunos de sus objetos de valor para ayudar a Jesús y a los discípulos. Si esto fuera así, comenzaron una práctica que luego sería imitada por la iglesia primitiva: vender activos y aportar los fondos para apoyar la misión de Dios.

En todas las generaciones las mujeres siempre han tenido cosas importantes que hacer o comprar por sí mismas. Estas mujeres no eran la excepción, pero demostraron un espíritu excepcional de abnegación. Los pioneros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día fueron animados por el mismo espíritu (lea el recuadro). Elena G. de White nos alienta en la misma línea de conducta: «Cada uno debería mantener una caja misionera, y colocar en ella cada centavo que se sienta tentado a gastar en la gratificación de sí mismo» (Consejos sobre mayordomía cristiana, cap. 56, p. 305). ¿Tenemos nuestra propia caja, gaveta, cartera o cuenta bancaria misionera?

Las fuerzas impulsoras

¿Cuáles fueron las fuerzas impulsoras detrás del espíritu de abnegación de estas mujeres? El texto trae a la luz dos motivos. Estas mujeres estaban con Jesús (Lucas 8: 2). Según 2 Corintios 3: 18, la compañía de Jesús, el gran Dador, solo puede transformar a los individuos a su imagen. Robert K. Mclver comparte sobre la relación positiva entre dar y otras prácticas espirituales: «Entre los adventistas del séptimo día, el comportamiento de diezmar está muy relacionado con una variedad de otras prácticas relacionadas con la religión, tales como asistir a la Escuela Sabática, leer y reflexionar en la Biblia diariamente, y orar a menudo durante el día» (Tithing Practices among Seventh-day Adventists, p. 30) [Prácticas del diezmo entre los adventistas del séptimo día, p. 30]. La cercanía de nuestra relación con Dios y su Palabra conduce a la renovación del espíritu abnegado. Cuando se invierte en una espiritualidad creciente, el resultado será un crecimiento en la generosidad.

Otro factor motivador es el hecho de que estas mujeres «habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades» (Lucas 8: 2, RV95). Todas habían experimentado el poder liberador y la bondad de Jesús. Sin este trasfondo, sería difícil entender cómo Chuza, el administrador de la casa de Herodes, podría permitir que su esposa acompañara a Jesús y usara sus medios personales para apoyar el ministerio del desconocido rabino de Nazaret.

La mayordomía es siempre la respuesta de un corazón agradecido. En el patrocinio tradicional, los beneficiarios muestran gratitud solo con palabras y emociones, pero aquí los beneficiarios mostraron su gratitud al asociarse. Esta es una característica única de la mayordomía bíblica: damos porque él ya ha dado. Lo amamos a él y a los demás porque él nos amó primero.

El servicio, la entrega y el testimonio van en el mismo paquete. Abstengámonos de ser selectivos.

Las verdaderas beneficiarias

Las siguientes ocasiones en que nos encontramos con estas mujeres son al pie de la cruz (Lucas 23: 49) y en el entierro de Jesús (Lucas 23: 55). No huyeron cuando Jesús fue arrestado y condenado. La fidelidad en el apoyo a la misión de Dios las preparó para ser fieles en los tiempos de crisis. ¿A dónde vas cuando lo has dado todo? A Jesús. Su compromiso de apoyar a Jesús se manifestó en una total dedicación a él. Sus vidas fueron una confirmación de las palabras de Lucas 12: 34: «Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón». (NVI). Nuestra solicitud en apoyar la misión de Dios hoy en día es uno de los indicadores más seguros de dónde estaremos durante la crisis final. Finalmente, estas mujeres estuvieron presentes en la tumba vacía el día de la resurrección (Lucas 24: 1-9). Tuvieron el privilegio de ser las primeras testigos del evento más grande de toda la historia humana. El servicio, la entrega y el testimonio van en el mismo paquete. Abstengámonos de ser selectivos.

Jesús, el Todopoderoso, ha elegido asociarse con compañeros humanos en el trabajo de proclamar las buenas nuevas del reino. Se asoció con los doce discípulos y con las mujeres que dieron sus propios recursos. La participación en su misión es a través del servicio dedicado y dar abnegadamente. A medida que probemos su bondad, reflexionemos sobre nuestra respuesta. El resultado será la misión hacia adelante y más rápido. 

 

ANIEL BARBE

El pastor Aniel Barbe es director asociado de los ministerios de mayordomía y editor de Mayordomo Dinámico en la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland.